sábado, 23 de abril de 2011

Carlos Edmundo de Ory In Memoriam Bogotá 2 al 12 de Mayo de 2011





                                            Foto KIKI



Carlos Edmundo de Ory: Un hombre libre…


Durante años le llamaron poeta maldito, pero tan manida etiqueta fue apenas un eufemismo de su verdadera condición, la de hombre libre. Salvo las contadas ocasiones en que cedió a la obstinación de los amigos, siempre rechazó los focos, las entrevistas, los oropeles, esa dimensión pública de la poesía que a él se le antojaba de lo más prosaica. Amaba a los lectores cómplices pero detestaba los aplausos, arguyendo que tampoco se aplaude a las pinturas de los museos, ni al cura que oficia la misa.
Hijo del poeta modernista Eduardo de Ory, para Carlos el oficio de los versos fue una herencia y un destino. En su juventud lo vivió como una fiebre abrasadora; más tarde con asombro, cuando empezó a comprobar el impacto de sus libros en la sensibilidad de sus lectores; y en la madurez ya todo fue una fiesta, una incomparable celebración de la vida y del lenguaje. Poeta desde niño, eso fue, poeta a tiempo completo.
Poeta y hombre libre: autoexiliado de la España cejijunta y gris del franquismo, pero también emancipado de las corrientes literarias establecidas, junto a sus amigos Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi abrió su propia senda, el Postismo. Y también de éste se liberó cuando sintió que el vuelo de su poesía no debía quedar reducido a unos márgenes, que escribir era entre otras cosas tantear siempre horizontes, evitar lo ya transitado. Rindió culto a Baudelaire como a César Vallejo, a George Trakl como a Nietzsche, se empapó de filosofía hindú como de Shakespeare y Artaud, pero siempre buscando su voz, ya fuera para proclamar cantar su dolor. Ése, acompañado de un inefable sentido lúdico, fue su magisterio mayor.
Aunque vivió las últimas décadas de su vida en Francia, Carlos Edmundo de Ory fue un hijo del Atlántico que acostumbraba a arrodillarse ante el mar de Cádiz como el devoto ante una terrible divinidad. No es raro que este primer tributo póstumo que recibe el poeta fuera de su tierra venga del otro lado del océano, de esa orilla ligada a él por el azul inmenso y el milagro del idioma. Que el Festival Internacional de Poesía de Bogotá dedique esta nueva edición al autor de La flauta prohibida y Lee sin temor es sin duda un decisivo primer paso para que la obra de Carlos deje de ser patrimonio de iniciados y alcance en América la difusión y el reconocimiento que en justicia le corresponde. Todos los amantes del misterio y la belleza están invitados, igual que él solía invitarnos de improviso en las reuniones de amigos: “¿Por qué no jugamos?”.   

Alejandro Luque de Diego


Dibujo del alma

Muchas veces solito en mi sofá
tiemblo lejos del mundo tiemblo al fondo
del zumbido del ser saboreándolo
muchas veces

Muchas veces me aúpo me avaloro
acariciando el pecho de la noche
y el algodón precioso de la nada
muchas veces

Muchas veces relincho cuando huelo
la naranja podrida del abismo
y ejercito mi olfato respirando
muchas veces

Muchas veces poseo el equilibrio
de mi cero infinito y mi ultratumba
me sacudo las hojas de mi frente
muchas veces

Muchas veces mis labios especiales
obraron filigranas y losanges
y he pintado el vacío de color
muchas veces


                  ***


Amo a una mujer de larga cabellera


Amo a una mujer de larga cabellera
Como en un lago me hundo en su rostro suave
En su vientre mi frente boga con lentitud
Palpo muerdo acaricio volúmenes sedosos
Registro cavidades me esponjo de su zumo
Mujer pantano mío araña tenebrosa
Laberinto infinito tambor palacio extraño
Eres mi hermana única de olvido y abandono
Tus pechos y tus nalgas dobles montes gemelos
me brindan la blancura de paloma gigante
El amor que nos damos es de noche en la noche
En rotundas crudezas la cama nos reúne
Se levantan columnas de olor y de respiros

Trituro masco sorbo me despeño
El deseo florece entre tumbas abiertas
Tumbas de besos bocas o moluscos
Estoy volando enfermo de venenos
Reinando en tus membranas errante y enviciado
Nada termina nada empieza todo es triunfo
de la ternura custodiada de silencio
El pensamiento ha huido de nosotros
Se juntan nuestras manos como piedras felices
Está la mente quieta como inmóvil palmípedo
Las horas se derriten los minutos se agotan
No existe nada más que agonía y placer

Placer tu cara no habla sino que va a caballo
sobre un mundo de nubes en la cueva del ser
Somos mudos no estamos en la vida ridícula
Hemos llegado a ser terribles y divinos
Fabricantes secretos de miel en abundancia
Se oyen los gemidos de la carne incansable
En un instante oí la mitad de mi nombre
saliendo repentino de tus dientes unidos
En la luz pude ver la expresión de tu faz
que parecías otra mujer en aquel éxtasis

La oscuridad me pone furioso no te veo
No encuentro tu cabeza y no sé lo que toco
Cuatro manos se van con sus dueños dormidos
y lejos de ellas vagan también los cuatro pies
Ya no hay dueños no hay más que suspenso y vacío
El barco del placer encalla en alta mar
¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres?
Para siempre abandono este interrogatorio
Ebrio hechizado loco a las puertas del morbo
grandiosa la pasión espero el turno fálico

De nuevo en una habitación estamos juntos
Desnudos estupendos cómplices de la Muerte.


                              ***

Si tuviera un caballo


Si tuviera un caballo en vez de una metáfora
Si callara mi boca como calla la luna
Volaría lejos de tanta tristeza
No escribiría ni una sola línea

No puede ser así camino lento
Y hablo solo hasta morirme
Puñados de sueños y alarmas
descienden de las nubes invernales

Te busco lontananza sé mi antorcha
que me libere del terror nocturno
La tiniebla es mi yugo caigo herido
en el pantano de mi mente odiosa

No veo más que la faz del misterio
Pasmo en lo mudo y en la infinitud
Sufro de ser poeta y de imprimir
mis facciones en el canto amargo

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